Aborda la abstracción dentro de un planteamiento goyesco, de drama, intenso, directo, expresivo, buceando en los marasmos de la cromaticidad, que es materia, que sugiere y condiciona el espacio en el que actúa.
Establece formas geométricas, rectangulares en su mayor parte, que escenifican una determinada puesta en escena en la que informalidad, abstracción y geometría dialogan dentro de una expresividad elaborada. Sus anteriores planteamientos ya bordeaban la geometría, la fragmentación de la composición y la inclusión de discursos contrastados.
Siempre de un continente a otro, de Chile a Estados Unidos, de España a Bélgica, de Barcelona a Madrid, pasando por Santiago de Chile.

La translación, la idea de movimiento continuamente presente evita que su discurso sea hierático. Incluso inicia su obra en una ciudad y la finaliza en otra, con un ‘lapsus’ de tiempo que, en ocasiones, puede abarcar muchos meses. Es una forma distinta de trabajar, que aparenta continuidad pero que, en realidad, está condicionada a su movilidad.
Su aproximación a la abstracción es diferente, porque se basa en un discurso actual, comprometido, pero, sin embargo, clásico, en el sentido que deja reposar el color, buscando la superposición, la pincelada evidente, gestual, expresiva, destacando por su potencia, de apariencia sólida, madura, reposada. Es decir que, dentro de la movilidad hay un planteamiento de consolidación, en el que todo está perfectamente calculado, pero el resultado final no se traduce en una obra controlada, dominada por el afán del orden, sino que se caracteriza por su voluntad de ser libre, al margen de planteamientos elementales, buscando discursos en los que el poso y la fragua dejan en el aire la verdadera evidencia de los hechos.
Hay determinación en su obra pictórica, existe una línea clara encaminada a recrearse en los males, en las noches y los caminos tortuosos del alma. Plasma las exclamaciones guturales, parece palpar los gritos, las profundidades del magma de los sentidos, de los sentimientos de quienes se encuentran en oquedades y están buscando la luz del sol que se ha oscurecido porque no hay vestigios de la evidencia.

Es el análisis del ser humano en profundidad, sin renunciar a nada. Siempre avanzando con claridad, con la determinación de quien es un buscador impenitente de luz, pero que, en determinadas ocasiones, divaga, se pierde en los detalles, en los laberintos de los innumerables caminos. Y ese divagar le permite buscarse en los ángulos, en los mares del inconsciente colectivo, en las elevadas cimas de la música que suena clásica, que parece abordar mares de fantasía en los que la dinamicidad predomina en un contexto elegante pero de lucha para afianzarse.
Su tratamiento del óleo es meticuloso, dominando la técnica, ubicándola y desubicándola según las necesidades del espacio, de la verdadera voluntad de ganar adeptos entre la escenografía de la pesadilla, recordando los horrores de la guerra de Goya.
Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte
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Publicado por: Artesur Fecha: Diciembre 5, 2004 01:07 PM
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