24 de Septiembre de 2004 04:18 PM

Francisca Blázquez exposición en el Palacio de Congresos de Madrid

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Inaugura el día 1° de Octubre a las 20 hs.
Del 1 al 15 de octubre


Francisca Blázquez, las dimensiones de la dimensión

Francisca Blázquez indaga en la forma geométrica, buscando los parámetros fundacionales del movimiento, que la impulsa a evolucionar, desarrollarse, expandirse o sintetizarse en función de sus propias necesidades. Formas que se inician a partir de la dinámica energética, del cambio constante de la materia, en un contexto elástico, formalmente configurado a partir de la plasmación continúa de composiciones, que nos transporta a otros parámetros de la existencia, debido a que generan, a través del impulso de su acción, nuevos espacios, reveladoras dimensiones donde todo tiene su significado.
Formas elípticas, círculos, conos, circunferencias, rectángulos, cuadrados, triángulos, rombos, dodecaedros, contemplados desde distintos prismas, enfoques y planteamientos, conforman una pléyade de insinuaciones dimensionales, planteándose el delante y el atrás, la perspectiva, el primer plano, la sección, buscando nuevas salidas, singulares posicionamientos, en los que destaca la persistencia de la ubicación impensada, la formulación del equilibrio como teoría, aunque en un contexto situado al filo de la navaja, en la sorpresa constante y constatándose el asentamiento de las dimensiones de la dimensión.
La pluralidad de dimensiones es evidente, formulando un acercamiento directo, preciso, mostrando la capacidad de aglutinación, de dar a conocer mundos dentro de otros, pero que, a la vez, poseen su propia idiosincrasia. Ya no se trata de plasmar con colores planos la tridimensión, sino que se recrea en los fondos, en el enfoque y manera de ubicar las estructuras, buscando el efecto, expresándonos con gran habilidad la sensación de que está todo en el aire, pero, a la vez, absolutamente fundamentado.
Es la magia sin trampa, olvidada la red, alejados los métodos más perspicaces, para caer en la fantasía desbordante, en los mundos extraños que son reflejo de actitudes mentales y de pensamientos, que sufren a diario una lectura que, en muchas ocasiones, cambia.
Enigma, misterio, capacidad de evocar otros mundos, que están ahí, que no les vemos pero que forman parte de nosotros. Hay una unidad dentro del conjunto de formas, una fe remota en el destino de la humanidad que surge de sus composiciones, transmitiéndonos energía positiva y continuos cambios y permutas de su obra revelándonos su auténtica naturaleza, basada en la espiritualidad.
En el fondo, aunque trabaja con las matemáticas, física y química y se interesa por la física cuántica, es una creadora realmente visceral, sugerente, que siempre se encuentra en marcha, plenamente inspirada, porque su fuerza es su trabajo, la creatividad descansa en su imaginación y su influencia es el espíritu y su capacidad de sacrificio. De ahí que su obra sea sólida, basada en formas singulares, nunca vistas, que conforman un lenguaje claramente personal.
Hoy, podemos identificar la obra de la creadora internacional madrileña partiendo de la base que presenta formas en el espacio, flotando, como si estuvieran en un túnel del tiempo, en plena transición hacia otros parámetros.
Esta idea de movimiento, de actitud de traslación, de capacidad para el cambio, de permutas estructurales, es las que consolidan una pintura sensacional, que marca una pauta clarísima, evidente, definida, elaborada en base a una superposición de elementos, o bien presentando un auténtico puzzle de formas que se compone y descompone, como si flotaran, en el espacio, en movimiento, superando cualquier sensación de anclaje, o construcción en suelo firme. Y, dentro de este contexto, encontramos los tratamientos del color, que transforman la forma, y de empleo de perspectivas en las que se pone de manifiesto la fuerza del cambio, del impulso vital de la hegemonía de la propia existencia.
En este contexto Francisca Blázquez, creadora del Dimensionalismo en 1998, se nos muestra con toda su capacidad de maniobra, con un lenguaje excelente, tanto en pintura como en arte digital, joyería, instalaciones o fotografía. Pero, está claro que su apuesta es en todos los ámbitos, buscando superar la propia limitación existente.
Con determinación, su temática logra conectar a nivel visual con representaciones espirituales superiores, que nos orientan, a pesar de las explosiones y el olor a muerte, sembrando oro y diamantes en el camino, alejándose de la planitud y del espíritu clásico de la abstracción, adentrándose en el tratamiento formal del concepto geométrico puro, que va más allá de la forma y que configura un fondo, que es donde se genera la dimensión.
Francisca Blázquez, un nuevo valor de la plástica mundial, con un lenguaje dimensional propio, que conecta con la voluntad universal de recuperación posmoderna del ser humano, sin renunciar a la ciencia pero tampoco mitificarla. Para ella es, simplemente, un instrumento, pero no un fin, dado que el fin somos todos y los instrumentos se quedan en la transición del camino y son renovados por iniciativa humana.
Lo que está claro que, a pesar de su lenguaje tecnológico consistente, su obra es cálida, diferente, basada en el fuego interno, en las creencias y en la fe, porque la existencia, con toda su complejidad, es una auténtica fuerza centrípeta que nos lanza al vacío con determinación, para iniciar nuestra particular revolución. La creadora madrileña ya la ha iniciado por su cuenta y riesgo hace mucho tiempo.

Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte


Enigma en tres


La esencialización de Francisca

La esencialización de Francisca y la realización de su obra ‘se identifican’, y alcanzan a ser una misma esencia. Una simple intuición descubre su vivencia para comprenderla mejor.
Un proceso vivencial, es lo contrario que el seguido hasta hoy para una visión prística de las esencias de estas obras.
Suprime ‘los prejuicios mentales’ de la facultad puramente intuitiva, y así, podemos acercarnos a las obras de esta artista con la mayor fidelidad posible a su realización espacial y temporal.

José Salguero Carrera
Miembro de la Asociación Andaluza de Críticos de Arte y de la Asociación Internacional de críticos de Arte.

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Francisca Blázquez: Una artista del S. XXI

‘Cualquier superficie-plano pictórica está más viva que un rostro con dos ojos y una sonrisa’

La estética de Francisca Blázquez se basa en un sutil equilibrio entre lo racional y lo emocional. Es la búsqueda lúdica de la armonía y el balance entre los opuestos. Siendo como es, una artista del S. XXI: Multidisciplinar y pluridimensional, es oportuno decir que como hacedora forma parte de este ‘Renacimiento Humanista’ provocado por el Postmodernismo como resistencia; y, como mujer, está dentro del conjunto de nuevas féminas solares, capaces de ser solidarias, solitarias y andróginas.
Las estilizaciones geométricas de Blázquez son como un llamado al silencio meditativo, muy cercano a la paz de un templo budista, o como una descarga de energía que invita al movimiento tan característico de las ciudades y lugares hiperdinámicos del primer mundo. Podemos acercarnos a su obra desde muchos puntos de vista, ya que domina diversas técnicas y disciplinas; pero conscientes de la dualidad que nos brinda, pues, aunque toda su obra está interrelacionada, hay dos vertientes que contemplamos con claridad: si bien prima el espíritu de Apolo en el orden y en la armonía, Dioniso se muestra en la alegría, ambigüedad y fuerza colorista.
Disolución de los límites o límite de la disolución, son las indagaciones de Francisca, bien logradas sobre todo en aquellas obras de amplio formato y composición atectónica, así como en sus obras en volumen. Trascender al tiempo y al espacio mediante la ordenada secuencialización de líneas, formas, colores y movimientos, además de una interpretación muy personal de la realidad, es una constante en la obra de esta artista tan especial, con muchos precedentes que nos recuerdan que una de las características del arte postmoderno es la licencia para recrear, imitar, citar, aprender de lenguajes pasados volviéndolos propios, actuales; enriquecidos como en el caso de nuestra creadora por lo digital aplicado a las artes visuales.
La impresionante producción de Francisca Blázquez nos habla de su laboriosidad y disciplina. Es un ser eminentemente productivo y creativo, que ha tomado en serio su profesión alejándose del diletantismo tan en boga; pero, no resume su vida a su quehacer, sino que vive plenamente como ser humano integral y como mujer; comprometida con los avatares de la humanidad que espera los aportes de la Ciencia, la Tecnología, el Arte y la Religión al bienestar y el crecimiento, no de una minoría, sino de todos los habitantes de nuestro planeta.

María del Socorro Morac de Asmat
Profesora de Historia del Arte y artista plástico

FRANCISCA BLÁZQUEZ: Dimensión y movimiento geométrico

Francisca Blázquez es una artista multidisciplinar cuyo valor primordial es la pintura. Es finalidad y objetivo. Y la geometría, el medio para concluir esa meta. En sus creaciones se combinan la teoría de la interactividad del espacio plástico tan defendida por los integrantes del Equipo 57 y una tendencia a utilizar colores planos, que remiten a la libertad, a la alegría de vivir, es decir, de crear, a lo que la pintora aspira como una utopía necesaria.

A todo esto debemos añadir además su incesante búsqueda de la dimensionalidad, una personal investigación basada en la constante superación de los límites prefijados y que dan como resultado universos ficticios de formas donde los límites entre la percepción física y mental del espacio son tan sutiles que podrían darse por inexistentes. Éste es, precisamente, el mayor hallazgo de la pintora: la creación de lugares fluidos, espacios neutros en los que flotan figuras metálicas, semi-minerales, piezas modulares con las que reta al observador, haciéndole discernir sobre su auténtica localización en el espacio del cuadro. Crea una serie de juegos visuales y nos incita a proyectar la mirada hacia un plano-profundidad.

Pero esto no es todo lo que objetivamente la artista dispone en forma de color, composición o estructura. La sustancia geométrica, la selección de colores, el subrayado y delimitación del espacio, la presencia del volumen como elementos visuales y táctiles y los senderos de experimentación nos enfrentan con la valoración de planos amplios y suaves que dialogan con líneas rotundas, con direcciones y perspectivas, con elementos tratados de manera que tienen en cuenta las diversas incidencias de la luz, las transparencias, las superficies monocromas y elaboraciones impecablemente personales: todo un desarrollo de lenguaje formal adscrito a la abstracción geométrica.

Hay en estas pinturas algo más que huellas de un pensamiento geométrico que canalizan la atención a través de las veladuras, las formas cónicas, circulares o las fuerzas direccionales. Hay un afán por dotar de sensaciones dinámicas a figuras geométricas combinadas. Hay sobriedad estructural y configuración mesurada, férrea capacidad organizativa, pero también una subyacente y pasional expresividad. Un reto de gran calado consistente en reflejar el movimiento y la traslación en una pintura de apuesta racionalista, de cálculo matemático utilizado con finalidad estética, originando planos, direcciones, frecuencias y entendimiento de dimensiones que dan entrada al deseable movimiento emotivo de la inteligencia. Las relaciones entre las progresiones geométricas y las aritméticas son la base de la configuración plástica de estas obras, aderezado con desarrollos armónicos emocionantes. Razones de vuelo intelectual y artístico generados por la mesura geométrica y por el fervor por el equilibrio. Todo ello me hace pensar en la tridimensionalidad, difícil de plasmar en pintura.

El conjunto de obras que componen esta exposición nos muestra una artista cargada de personalidad, seguridad y madurez. Son obras que reflejan el resultado de su infatigable búsqueda; pura energía, tensión y equilibrio contenido en elaboradas formas de la geometría que acaban escapando a las leyes básicas para reordenar lo establecido (construcción, deconstrucción) en un viaje de ida y vuelta, poniendo en relación el arte con la ciencia, las formas de la naturaleza con las metáforas del sistema cónico que nos remiten, en ocasiones, a una lectura de entes orgánicos resueltos en la materia pictórica.

Francisca Blázquez, bajo una aparente objetividad, ha conseguido que nos olvidemos del espacio físico de la obra, que nos sumerjamos en la fantasía de sus formas, que busquemos en la riqueza del colorido, que proyectemos nuestra mirada en el fondo de sus composiciones, que nos movamos en torno a sus figuras para buscar el lugar de donde surgen las obras que proyecta su mente. Pasan los siglos y las revoluciones plásticas, pero el misterio del lugar de donde surge la obra del artista aún está por resolver.


Violeta IZQUIERDO
Dra. en Arte Contemporáneo


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La vida interior de la geometría

La matemática tiene fama de frialdad y de distancia. Es un mundo abstracto y perfecto donde todo está medido y controlado sin posibilidad de error. Los sentimientos no tienen cabida dentro de ella.
La geometría, como rama de esta ciencia no escapa a esta fama. Las figuras geométricas son las formas perfectas, simplificaciones virtuales de las imperfecciones de la vida real.
Nada de esto es real. Ni el mundo en que nos movemos (¿la realidad?) es tan imperfecto y lleno de sentimientos, ni la geometría (¿la virtualidad?) es perfecta y fría.
Las irregularidades de nuestro mundo son formas geométricas, solo hay que buscarlas, sencillamente hay que encontrarlas.
Todas las formas geométricas están dotadas de una vida interior en la que hay que sumergirse. Para algunas personas es muy difícil visitar ese mundo, para Francisca Blázquez no.
Nuestro conocimiento de las figuras geométricas no es uniforme, una misma forma geométrica puede tener muy diversas apariencias, dependiendo del ángulo en que la observemos. Si tomamos la decisión de entrar dentro, si nos introducimos en su interior, no las reconoceremos pero seguirán siendo ellas mismas.
Si dejáramos que se entremezclaran unas con otras, que interactuasen, como interactúan en la vida, podríamos admirar la riqueza de su vida interior. Pero muchas veces, para poder reconocer esa riqueza que la geometría encierra para nosotros, necesitamos de alguien que nos muestre el camino, que nos desvele todo ese mundo de sentimientos.
Francisca es una de esas personas. Su mundo geométrico, el dimensionalismo, no es un mundo ajeno a nuestros afanes, en él aparece su lucha interior para superarse, sus temores ante la vida, sus esperanzas, sus triunfos y fracasos, su humanidad. Pero también descubrimos nuestra propia lucha interior, nuestro afán de superación, nuestros temores ante la vida, nuestras esperanzas, nuestros triunfos y fracasos, nuestra humanidad. Es pues nuestro propio reflejo. Su geometría no solo no es una obra fría y distante sino que está llena de sentimientos que nos permiten reconocer y descubrir los que poseemos también nosotros.

Antonio Alvarado


Francisca Blázquez: Obra -2004

Le veo llegar al bar y no duda en sentarse en la silla vacía que queda en mi mesa. Nunca había visto su cara pero no me ha costado reconocerle. “¿Sabes, Andrés, por qué el hombre se empeña en construir esas pequeñas menudencias que tenemos la costumbre de calificarlas como Arte? Antes pensaban que era para honrar a Dios, pero más tarde descubrieron que ese Dios había muerto, o que nunca había existido, o que no era como ellos lo imaginaban. Después hicieron obras para honrarse a ellos mismos, pero la experiencia fue más catastrófica todavía que la anterior. Al menos Dios, aún no existiendo, era más interesante que la panda de rufianes que son los hombres. ¡Incluso a un ‘tontaina’ se le ocurrió pintar la Libertad con las formas y carnes de su amiguita de turno! No, amigo, los hombres pintan, esculpen y escriben poesía por la misma razón que horas antes comen, beben y retozan: para no pensar. Entiéndeme, pensar está muy bien, sobre todo si tienes una familia que alimentar y debes hacer uso de tus habilidades para llevarles un plato de comida. Pero ahí se queda la utilidad del tan vanagloriado cerebro. Algunas de las personas más inteligentes que he conocido así lo entendieron y no tardaron ni un momento en quitarse la vida. Otros se dedicaron al Arte”.

“¿Qué te parecen los cuadros de Francisca que acabas de ver? ¿Verdad que son bonitos? Así lo ha entendido la gente que los contemplaba. Oías sus comentarios entre los pasillos de la galería, expresados todos a media voz, con gestos firmes e implacablemente razonados. Hablaban extraños con extraños. Todos luchaban por aportar la frase más ingeniosa en la defensa de la belleza de esos cuadros. Algunos argumentaban con palabras. Otros, más callados, preferían apoyar su opinión con un discreto viaje de su mano al fondo de la chaqueta para sacar la chequera. - ¿Cuánto cuesta ese cuadro, señorita? -“.

“Ahora, dime Andrés, ¿Crees tú también que los cuadros de Francisca son bonitos? Te tengo por una persona interesante y me decepcionarías si me dijeras que sí. Espero que entiendas que bonitas son otro tipo de cosas. El botijo que está en la barra del bar, la marquesina del autobús o la cara de tu amiga: el tipo de cosas que descubrieron los hombres cuando se dieron cuenta que Dios no podía existir nunca más. No salgas de tu torre de marfil, no malgastes el tiempo en venir hasta aquí para ver ‘algo bonito’. Lo has hecho porque querías conocerme personalmente”.

“Has dejado de creer, pero eso no ha restado tu afán de saber. En estos cuadros no hay fe que valga. No hay interpretaciones que vender a ingenuos editores de diarios de provincias. La experiencia es el conocimiento más directo que hay y nadie, NADIE, puede engañarte ante este lienzo. Lo que ves es lo que aprendes -y aprehendes- sin que nadie tenga que soplarte detrás de la oreja describiéndote lo que ves. Como títere a los hilos de un ser más listo que tú –llámale superior-. El conocimiento te llega tan puro como salió de sus manos”.

“¿Qué ves? ¿Nada? ¿Estás seguro que no es nada? He visto a lo largo de mi larga vida a mucha gente volverse loca ante la nada y te puedo asegurar que es muy distinta a lo que tú tienes ante tus ojos. Entre las dos rayas tú no ves nada. Yo veo la verdad, TU verdad”.

“Entre las dos rayas veo el largo silencio que ahogó tu casa el día que tu padre murió. Horas y horas de doloroso silencio, pero más soportables que intercambiar tus penas con una hermana llamada así porque la sangre que corre por vuestras venas eso dice, pero alejada de tu afecto desde el mismo día que nació”.

“Tú lo llamas cuadrado. Así te lo enseñaron en el colegio: polígono de cuatro caras iguales con sus ángulos internos en noventa grados. Yo lo llamo envidia. Lágrimas de rabia lloradas en el silencio oscuro de un cuarto de baño destartalado maldiciendo a Dios por no haberte hecho más listo, más guapo, más valiente. Maldiciéndole por haberte hecho como eras entonces y sigues siendo ahora”.

“¿Te ha enseñado eso alguien? ¿Tuvo que venir alguna guapa monjita andaluza a explicarte que era el desapego a la familia, la envidia, el odio hacia uno mismo? No hizo falta, Andrés: allí estaba yo para hacerlo por ellos y ahora te brindo la misma oportunidad con los cuadros de Francisca. Para que sepas de una vez que es la verdad que te empeñas en llamar VIDA”.

No sé si acabó la frase. Tan pronto como dijo esto se levantó y se fue para perderse entre la multitud que pululaba por detrás de las vidrieras. Más lejos aún podía verse el gran cartel anunciador: “FRANCISCA BLÁZQUEZ: OBRA-2004”

Andrés Moreno
Periodista


Página web de la artista: http://artesur.com/web/fblazquez

Publicado por: Artesur Fecha: Septiembre 24, 2004 04:18 PM
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