8 de Julio de 2004 11:56 AM

Fran Dorela, del símbolo a la signalidad

Por Joan Lluís Montané

Experimentador, icónico, sígnico, descubridor de códigos estéticos, buscador de símbolos identificadores. Profundiza en los ensanchamientos de los códigos, en los lenguajes evidentes que nos resitúan en la cumbre de la esencia de lo natural, en el sentido de considerar fundamentalmente la idea.

Cultivador de estéticas, defensor de teorías, basa su obra en el culto a la imagen, en el descubrimiento continuo de aquellos pliegues que están inmersos en la propia efervescencia del cambio y en la transmutación de lo formal debido al paso del tiempo, que cambia su exterior pero no su contenido.
Destaca en lo icónico, muestra los símbolos masculino y femenino, en los que la ambigüedad no existe, pero sí lo trazado por el destino, lo que se funda en la perspectiva de la idea, en la vivencia en lo llamativo, porque los signos externos son los que definen las formas.
Lo signal como código, separador, identificador, fundado en el propio concepto, que es donde se puede acertar o no.
Amante de lo formal, configura una cierta idea de la estética, de la concepción de la filosofía, de la literatura de lo emblemático. Trabaja el concepto, desarrolla las ideas, los ideogramas, pulsa las caligrafías de los sexos, de los signos que nutren el universo conocido.
Se trata de signos fundados en la propia dinamicidad, avanzando sin fronteras, sin aspavientos, superando los límites convencionales, toda clase de subterfugios, las delimitaciones que impone la sociedad para que no se llegue al fondo de las cosas.
Es consciente, además, de que, aunque se investigue todo está iniciándose, no hay certezas, sino teorías, que giran en torno a postulados que no tienen una base científica. Estamos buscándonos constantemente, porque aún no nos conocemos como somos. Bucea en la historia, busca en los parámetros de la antigüedad, para poder definir el momento actual, basado en el fortalecimiento de las estructuras estéticas.
Pero Fran Dorela es un investigador de iconismos propios, de lenguajes que afronta con frenesí controlado, con una sensación que denota un gran conocimiento de lo sincrético, del esfuerzo que supone suprimir abarrocamientos, perfilando conceptos, ideas, puliendo el acabado final, alejándolo de lo barroco, de la profusión de emblemas e iconos.
No es un joyero estridente, porque huye de lo extravagante, buscando nuevos lenguajes y sus códigos, representándolos con austeridad, pero, eso sí, perfectamente definibles y decantándose por una cierta presentación sensual.
Primitivista, histórico, amante de la cultura, de lo antiguo, buscador de esencias que definen los momentos actuales, la verdadera razón de su obra es servir de médium, entre el pasado, el presente y el futuro. De ahí que su joyería presente en todo momento connotaciones históricas, presencia primitivista, intenciones plásticas neo-expresivas, formulando teorías donde hay una concatenación de hechos, con un inicio y un final.


Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte

Publicado por: Artesur Fecha: Julio 8, 2004 11:56 AM
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