Carlos Chávez muestra una obra icónica, llena de símbolos, de signos que definen y refuerzan su discurso narrativo surgido de la idea, que, a menudo, presenta en distintas series temáticas para desarrollar aspectos complejos o desconocidos de la misma. Complejidad que se basa en el culto a las diferentes alusiones dentro de una misma composición, que, sin embargo, siempre van en una misma dirección: Reforzar desde diferentes puntos, la formulación central que da sustento a la propia obra.
Se trata de estar en línea con la combinación de presencias, de difuminadas voluntades, que luego, a modo de rompecabezas, se van juntando mostrándonos las partes de un mismo proceso.
Hay puntos centrales de atención, que son los que constituyen la base de su elucubración principal, pero también son imprescindibles los iconismos que adornan la idea.
Formula una teoría de índole figurativa, simbólica, con alegorías, con exhibición de expresividad concebida para mostrar el templo central de su fundamento creativo. Unidad en diversidad, percepción central y colateral. Percepción a partir de una dedicación sumamente narrativa, por su afán de mostrarnos las posibilidades de los elementos, que constituyen punto central de identificación de una narración que ya de por sí posee aberturas precisas.
Es elaborado, dado que su obra posee enigmas que hay que resolver, facilitándonos pistas, que son evidentes, pero que requieren concentración para no errar en nuestros juicios. A veces lo sencillo se convierte en un ejercicio de gran sofisticación.
Vemos que cultiva la noción de la complejidad, que se asienta en la propia dificultad de ser completamente evidente.
Constato la afluencia del silencio, la persistencia de la esencialidad, la contundencia de la propia virtualidad. La virtualidad de lo no existente, que es la percepción, el aura de los sentimientos y de los sentidos. ¿Son virtuales, o bien se producen como consecuencia de determinadas acciones físicas, que poseen suficiente energía propia que las identifica y que causan con sus desarrollos demostraciones elementales o complejas de los mismos?. ¿Se puede llamar virtualidad a algo que es real, pero que, evidentemente, no tiene una traducción determinada en el ámbito material, físico o químico?.
Formular una teoría de las sensaciones, de los sentimientos, sin mostrarlos, porque son inmateriales, obedece a un deseo escenográfico del pintor, que se encarga de desarrollar escenarios bien documentados, en los que todo está en función del desarrollo de la idea, buscando apuntalar el misterio a partir del establecimiento de una cierta concepción de complejidad para ir más allá de las anécdotas.
Dado que es muy fácil que, con una obra claramente narrativa, se establezcan aspectos formidables en cuanto a la apreciación directa de lo descrito, el artista intenta introducir una cierta sensación de dificultad para aumentar la sensación de mundo ensimismado, de entorno sugerido, de obra escenográfica en la que el sueño aparece como motor de una situación que es real, pero, que, a la par, procede de un campo totalmente subjetivo e imaginativo.
De ahí que sepa crear características notables que apuntalan una obra sólida, emblemática en el sentido de ser misteriosa, pero, a la vez, narrativa, literaria, cultivadora de una estética del sentimiento en su grado más puro.
Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte
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